El periodo que vamos a estudiar comienza en el fin de la Gran Guerra. Hastiados, hundidos económicamente y cansados los ejércitos contendientes, en julio de 1918 el general Foch, al mando de los ejércitos aliados, comienza la contraofensiva. En agosto se destruyen carros de combate alemanes y tiene lugar una oleada masiva de deserciones germanas, provocando una crisis militar.
Asimismo, en noviembre de ese mismo año estalló en Alemania un movimiento revolucionario que se saldaría con la abdicación del Kaiser Guillermo II y la construcción de un gobierno socialdemócrata con Ebert a la cabeza, firmándose el armisticio ese mismo año. En este mismo año se configura definitivamente un gobierno republicano en Weimar que abarcará todo el periodo que vamos a estudiar.
Nuestra etapa comienza justo aquí (1919), momento en el que los ejércitos contendientes han cesado sus ofensivas y han dado paso a las negociaciones de paz. Los cuatro grandes (Inglaterra, Francia, Italia y Estados Unidos) o los cuatro vencedores, se reúnen en París para firmar los tratados de paz. No obstante, hubo ausencias notables en la celebración de las conferencias; por ejemplo, los países vencidos no fueron invitados a asistir y algunas ausencias notables como la de la URSS, que aún se encontraba sumida en la revolución. Reunidos en París, George Lloyd por Inglaterra, Clemenceau por Francia, Orlando por Italia y Wilson por Estados Unidos proceden a reorganizar la paz. Se firmarán varios tratados de paz con los diferentes países, siendo el tratado de Versalles con Alemania el más conocido (en la foto podemos ver su firma) aunque también otros de importancia como el de Saint Germain firmado con Austria (septiembre de 1919); Trianon firmado con Hungría (junio de 1920); Neully con Bulgaria (noviembre de 1919); o Sevres con Turquía (agosto 1920)
No obstante, aunque la intención era reorganizar la paz esta fue imposible de conseguir. Muchos de los vencidos sintieron que las cláusulas habían sido injustas y un claro ejemplo de ello fue el tratado de Versalles. Los alemanes se sintieron defraudados con el resultado lo que alentó la entrada en escena del nacionalismo y el revanchismo contra el enemigo francés. Esto llevará al país a una dictadura y una etapa histórica que cambiaría para siempre la historia del mundo.
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